¿Quién de ustedes no ha sido blanco de críticas de sus familiares, amigos o compañeros? ¿Cuántas veces no hemos estado secreteando con un grupito mientras critican a alguien más? Las críticas forman parte de nuestro día a día y, hay quienes difieren de la idea de que las mismas pueden ser constructivas o destructivas; muchos simplemente piensan que toda crítica es destructiva.
El debate de los tipos de críticas podría ser digno un largo y complejo ensayo, pero lo que quisiera resaltar aquí es si antes de criticar -o en su defecto después de hacerlo- nos miramos a nosotros mismos. ¿Pensamos en nuestros errores? ¿Somos capaces de aceptarlos? ¿Somos capaces de aceptar a los demás con todo y sus errores?
Tengo días dándole vueltas en la cabeza a estas preguntas y a otras tantas, supongo que por lo intensamente críticos (¿o debería decir criticones?) que somos los venezolanos últimamente; pero, no es por el lado de la política por donde pretendo ir.
Sé que muchos han escuchado alguna vez frases como "eso no se hace así", "así no se tiende la ropa" (o se lava, o se cocina, o lo que sea), "¿cómo te vas a poner eso?", "eso no sirve para nada" y el clásico "te dije que eso te iba a pasar pero tú no me oyes". Esas oraciones son las más pedantes que uno puede escuchar cuando uno atraviesa un mal momento.
Por otro lado, nos la pasamos evaluando la vida de los demás, que sí fulana quedó embarazada y ni marido tiene, que si mengano se compró un reloj carísimo y no tiene ni donde caerse muerto y sutano, se la pasa con esos ojos rojos, seguro es drogadicto. Y así, pasamos la vida juzgando al vecino, al compañero de trabajo, al que no conocemos pero sabemos que es de un partido político diferente al nuestro; incluso, juzgamos a nuestros padres, hijos, hermanos y parejas.
Muchas veces justificamos nuestras críticas diciendo que lo hacemos por amor o que solo intentamos ser sinceros, pero la verdad es que nos llena de placer ver la miseria en los demás, nos da un fresquito saberlos imperfectos e incluso inferiores a nosotros, pero si somos nosotros los que tenemos que sentarnos en el banquillo de los acusados entonces nos sentimos heridos, humillados, abusados. Sí, es verdad que uno se siente así cuando otros nos dicen en la cara lo que no vemos o no queremos ver pero, ¿acaso alguna vez nos vemos?
Hoy estaba en la iglesia y empecé a observar todo a mi alrededor, un par de señoras que se quedaron sin puesto se quejaban de unas niñas que estaban sentadas; las niñas, que sabían que la cosa era con ellas, argumentaban que las "viejitas" debieron llegar más temprano. De pronto, un niño empezó a llorar y varios empezaron a murmurar, casi al unísono, "¿por qué traerá a ese niño?" Entonces, me di cuenta que allí estaba yo, criticando a todos esos que se criticaban entre sí, peor aún, allí en la casa de Dios, en el lugar donde más debemos practicar la tolerancia, el respeto, la comprensión.
Cuando volví de entre mis pensamientos, el padre estaba en mitad de la lectura del Evangelio y de pronto dijo: "el que esté libre de pecados que tire la primera piedra". Muy oportuno ese comentario.
Volví a casa y seguí pensando en todo lo que había ocurrido en la iglesia, pensé en mis amigos, en mi familia. La verdad, dedicamos mucho tiempo y energía analizando la vida de los demás como si conociéramos todas sus verdades, sus problemas, sus temores, pero es tan poco lo que hacemos por ayudar o por ayudarnos, nos cuesta tanto aceptar que estamos haciendo algunas cosas mal.
¿Cómo serían las cosas si en vez de sentarnos a juzgar a nuestro amigo, al vecino o al gobierno, nos ponemos de pie y hacemos algo aunque sea pequeño por iniciar un cambio? ¿Qué tal si antes de decir "eso no se hace así" nos preguntamos si lo estaremos haciendo bien nosotros? ¿Y si en vez de recordarle los errores a los demás los felicitamos por sus logros?
Criticar y juzgar es muy fácil, lo difícil es cambiar, innovar... crear un mundo mejor.
Quiero un mundo mejor
domingo, 17 de marzo de 2013
viernes, 8 de marzo de 2013
Bienvenida
Desde hace muchos años tenía ganas de abrir un blog pero nunca me había animado a hacerlo porque estaba muy ocupada, porque eso quita tiempo, porque no tenía claro de qué quería hablar, etc. En fin, aquí estoy ante una hoja en blanco digital que sustituye la libreta donde solía escribir cuando me sentía mal.
El que finalmente creara este blog se lo debo a mi mamá, que me animó a escribir para llegarle a muchas más personas, y a la difícil situación de mi país, Venezuela. Espero que cada palabra que escriba, cada crítica que haga, cada comentario que agregue, promueva la reflexión entre mis muchos o pocos lectores, para así poder construir UN MUNDO MEJOR.
Sean todos bienvenidos; los invito a todos a opinar, escribir, compartir y crear, pero siempre sobre la base del respeto, promoviendo principios morales y religiosos y colaborando a que, independientemente de nuestras creencia o inclinaciones, podemos ser cada día mejores personas.
¡Bienvenidos!
Aurelena Ruiz
El que finalmente creara este blog se lo debo a mi mamá, que me animó a escribir para llegarle a muchas más personas, y a la difícil situación de mi país, Venezuela. Espero que cada palabra que escriba, cada crítica que haga, cada comentario que agregue, promueva la reflexión entre mis muchos o pocos lectores, para así poder construir UN MUNDO MEJOR.
Sean todos bienvenidos; los invito a todos a opinar, escribir, compartir y crear, pero siempre sobre la base del respeto, promoviendo principios morales y religiosos y colaborando a que, independientemente de nuestras creencia o inclinaciones, podemos ser cada día mejores personas.
¡Bienvenidos!
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